El Saber Hacer de Grasse: De la Tierra al Frasco
El cultivo de plantas aromáticas es un arte de precisión. Exige un dominio perfecto del terroir de Grasse, de su clima único y de sus suelos, unido a una experta competencia botánica, particularmente en el injerto y el cuidado de los vegetales.
En el corazón de esta etapa, dos oficios esenciales trabajan en armonía: los cultivadores y los recolectadores. Ellos velan por las flores emblemáticas de nuestra región: el Jazmín, la Rosa de Mayo (Rosa Centifolia), el Nardo, así como la Violeta, el Azahar, la Mimosa y el Iris.
El Arte de la Transformación
Extraer el alma de las flores es una etapa crucial. Ya sea artesanal o industrial, la transformación requiere un conocimiento íntimo de las materias primas y de las herramientas tradicionales, como los alambiques de cobre o los balones de vidrio soplado.
Perpetuamos técnicas excepcionales: el enfleurage, la hidro-destilación, la extracción por solventes volátiles o la eco-extracción. Este proceso moviliza a artesanos apasionados: destiladores, técnicos de laboratorio, caldereros y sopladores de vidrio.
La Composición: La Arquitectura del Sueño
La creación marca la culminación de esta cadena de conocimientos. Es aquí donde el "Nariz", verdadero arquitecto olfativo, ensambla las esencias para crear una armonía única.
Existe un vínculo profundo entre la planta y el perfume: nuestros perfumistas siguen cada cosecha desde el nacimiento de la flor hasta su incorporación en nuestros frascos, garantizando una autenticidad absoluta.