
Sus investigadores acaban de hacer un descubrimiento sobre uno de los ingredientes más preciados de la perfumería.
Un virus probablemente atacó a uno de los rosales silvestres.
La historia comienza hace varios millones de años con los ancestros de los Rosoideae. Una duplicación accidental en un cromosoma de rosal triplicó el gen NUDX1, presente en muchas otras plantas e incluso en mamíferos, pero en una sola copia.
En los humanos, es un marcador de tumores cancerosos, ¡pero es algo completamente diferente en la rosa!
Estos ya no tienen actividad viral, pero han conservado la capacidad de saltar aleatoriamente de un cromosoma a otro, llevando consigo genes y a veces cambiando su función. Esto ocurrió, por ejemplo, con el color de las naranjas sanguinas.
Como suele suceder, el intruso se instaló en el cromosoma de su víctima.
La ciencia ya ha identificado cientos de moléculas producidas en los pétalos, incluyendo tres principales: el citronelol de la citronela, el feniletilanol del tomate y el geraniol del geranio.